Pensada para quedar firme sobre estructura metálica
La cerradura de sobreponer Oister 111 está orientada a rejas y portones donde el punto crítico no es solo el mecanismo, sino cómo queda fijada la cerradura al metal.
Por eso incorpora caja metálica para soldar, permitiendo una instalación más rígida y estable, evitando movimientos o holguras que con el tiempo terminan debilitando el cierre.
Su sistema interno combina pitones de acero y cerrojos cilíndricos, generando un bloqueo más consistente en accesos que se usan a diario y están expuestos al exterior.
El accionamiento es simple y directo, con apertura desde ambos lados mediante cilindro integrado, facilitando el uso sin perder control del acceso.
El picaporte reversible permite adaptarla según el sentido de apertura, lo que ayuda a resolver instalaciones reales sin complicaciones adicionales.
Está pensada para rejas metálicas donde una mala fijación termina siendo el verdadero problema. Aquí la clave no es solo cerrar, sino que la cerradura quede sólida desde el primer día.







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